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Había un loco que era re pobre.
Tenía un molino, y 3 hijos. De la mujer nadie sabe nada, algunos dicen que era torta y otros que de pura trola, se fue con el hermano a otro molino o algo así.
El loco estaba palmando
Le quedaba re poco al pobre, pobre.
Algo así como unos días o que se yo.
Entonces llama a los tres hijos que tenía de cuando estaba con la loca que lo dejó y les dijo “Eu, yo me estoy muriendo, y les voy a dar todo lo que tengo porque si yo me muero, las cosas que tenía ya no es necesario que sigan siendo mías, porque como voy a estar así todo muerto no las voy a poder usar mucho que digamos, ¿Saben? Así que bueno, se las doy”.
Entonces, al mayor le dio el molino, que como era el más grande agarró lo más pulenta el muy ojetudo.
El del medio ligó un burro que no se por qué le dio un burro si podía darle otra cosa y así.
Y como ya no le quedaba un choto para dar, al más chico le regaló un gato que era re gato.
Una vez que les dejó todo, el viejo cagó fuego.
Lo último que dijo fue “Y vos, perdete este gato en el centro del culo”. Y ahí nomás se le dio por morirse.
La ropa y eso ni la nombró, igual las camas, las mesas, los manteles ni la tele, así que lo dejaron todo como estaba.
Cuando ya estaba muerto demás el padre, lo velaban así como tristes y el más chico dijo:
- Que viejo más puto, un gato me dejó…
- Si – dijo el del medio - ¿Decime para que concha quiero yo un burro? - Y el más
grande lo miró y le dijo:
- Y yo que me quejaba del molino, fea la actitud del viejo, ¿No? – Y se fue así todo
como riéndose de los hermanos que estaban re pobres, casi más que antes.
Como el loco del molino quería comer carne, lo invitó al del medio a comer un burro a la parrilla, que lo tenía que llevar el del medio porque era el que tenía burro para poner. Él a cambio ponía el vinoto.
Se ve que eran de buen comer porque los muy putos ni lo invitaron al más pendejo a comer burro, y se tomaron como cuatro tubos y comieron un paquete de achicorias con huevo duro, condimentada con limón y sal nomás.
Como el más pendejo no tenía ni idea de nada, se la pasaba garchándose el gato, que le dejaba toda la cara marcada y la poronga con sangre.
Una vez fue a la casa del hermano, el que tenía molino, y le preguntó si no tenía unas botas para el gato.
Entonces el hermano le dijo:
- Si cabezón, llevate unas botas…Pero decime, ¿Dónde choto viste que los gatos usen
botas?
En eso salta el gato y le dice.
- ¿Y vos donde viste un tipo sin poronga ? – Y le saltó encima y le comió el choto,
pero no de puto, de bronca nomás.
Y así fue que le buscó las botas al gato y se fueron a vagar por ahí.
Entonces como el gato estaba podrido de que el pendejo le haga el orto, un día se hizo el pavo y le trajo una minita para que se la garche.
Y le dijo al amo o dueño “Eu, vo, vení que acá la vas a poner mejor”.
Y resulta que la vaga era la hija de un conde o no se que mierda, y se calentó mal, entonces lo llamó al padre que era re ortiba y ahí nomás hizo cagar al gato de un tiro, después se lo cogió al vago y antes de irse se robó las botas del toga y lo cagó a cuetazos al vago, no antes de meterle un palo borracho entero por el ojete.
Y colorín colorado, chupame el choto.
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En un lugar con bosque, vivía un loco que cortaba leña con la hacha. También estaba la esposa y sus dos hijos, Hansel y Gretel.
Hansel era trolo y Gretel traba.
Estaban recontra cagados de hambre, la inflación los hizo ojete y lo poco que tenían de soja se lo morfaron sin saber que algunos ya estaban exportando.
Mirá si tenían hambre que ya ni caca había.
Nadie iba al baño, no había nada que hacer ahí.
Como no cagaban no tenían que limpiarse el ojete y así, era un asco pero sin olor.
Entonces como estaban mal del hambre, decidieron abandonarlos, como buenos viejos hijos de puta, poniendo como excusa que como estaban cagados de hambre, alguien los iba a juntar y se los iba a llevar a su casa y toda la bola.
Como los trolos no se pudieron dormir porque estaban re cagados de hambre, escucharon toda la charleta de los papis y cayeron que los iban a recontra cagar.
Entonces, el putito le dijo al trabuco “No te pongás mal, tengo una idea que posta, tiene que andar. Yo de acá no me rajo, allá donde nos pueden dar de comer no les vamos a caer bien, no somos bien vistos, yo puto y vos con manija”
Entonces, la mamá que era bien guachita, al otro día los encaró así, mirá que vieja más mentirosa:
- Hey, levántensen que “los” vamo´ a buscá frutas y huevos, que si no no lastramos nada.
Mirá si era turra la vaga.
Huevos le mandó, como que salen frutas y salen huevos.
Que vieja más puta.
Entonces el Hansel, que se había quedado más atrás, encontró un pedazo de chorizo seco que estaba bastante podridito, y fue tirando cachitos así por todos lados, como marcando la línea del lateral de una cancha, pero mucho más desprolijo y con color más como a chorizo que a línea de cancha, que es blanca.
Cuando llegaron al pueblo, había casas re-pulenta, y la mamá les dijo a los putitos que descansaran, que iban a buscar algo para comer y que se yo, y haciéndose bien la pelotuda los dejaron abandonados a los pobrecitos.
Pobres boló.
Quedaron solos y sin los papaces.
Encima estaban con un sueño bárbaro, calculá, todo el día pateando sin comer una verga…
Se levantaron re tarde, y estaban re tristes y todo enojados porque los padres los dejaron en banda.
Entonces el puto empezó a buscar los pedazos de chorizo, para recorrer el camino de vuelta y llegar a la casa donde vivían.
Pero, pero… Era tan pelotudo el puto que no se dio cuenta que alguien seguro con más hambre se lo iba a lastrar.
O bien, que algún hijo de puta con ganas de hacerse un ojete virgen los venga siguiendo con tal fin.
Y así fue que se perdieron, y de golpe y porrazo, con mucho culo de por medio, se encontraron con una casa toda hecha de masitas, caramelos, pico dulce y $1 de palitos de la selva.
Imaginate, no le daban las pata´ a los vagos.
Corrieron y corrieron y se morfaron el techo, la puerta y otros pedazos de casa, ya que la misma estaba rica por demás.
Y de pronto, apareció una vieja, que los invitó a meterse en la casa para convidarles algo.
- ¿Quieren? – Les dijo arrimando faso a la charla.
- ¿Y eso? – Dijo el trabucón.
- Faso pendejo, pegale una seca y quedás del orto.
Y así fue que se fumetearon hasta quedar boleta, y la vieja los acostó a dormir y los tapó para que no se caguen de frío.
Soñaron con tantas pelotudeces que al otro día ni se acordaron.
Boló, Gretel, el travesti, ya pensaba que la vieja era la madre.
Todo mal boludo.
Encima, esa vieja que parecía tan piola era malísima, lo único que quería era que los pibes le laburen.
Los re explotaba a los locos, hasta quería meterle garche, pero siempre safaban de alguna u otra manera.
Y los re alimentaba, eso sí, no se que se quejaban si ya les daban de comer y todo.
Y en realidad les daba de comer porque quería que el traba le cocine y que el puto le empuje el auto cuando se le tapaba la bujía y se quedaba sin batería. Como la vieja se quedaba escuchando Pier toda la noche, siempre se le apagaba a la mañana y el loco empujaba ya como podía, porque era re flaco.
Aunque ya estaba medio gordo.
Gordo y puto.
Y el traba limpiaba, todo el día meta escoba, esponja y trapo.
Y se podía escapar, pero no podía ser tan caca de dejarlo al hermano así solo y con la javie.
Al puto le daba lastre y llegó un punto que no podía comer más, y como la vieja no veía un sorete le pedía que saque un dedo para ver si estaba engordando.
Y, guachito como todo puto, el pibe siempre sacaba la poronga, que la tenía dura porque se mataba a pajas pensando en el pedazo del hermano trabucón.
Pero, como era guacho, la vieja le tanteaba el zodape y decía “Todavía estás flaco, no me quiero imaginar el pitito que tenés, que por más chico que sea, me encantaría que me enqueses los cachetes de la cara”
Ya de bronca y viendo que el puto no engordaba como quería, decidío mandarlo a empujar el auto igual, encima en medio de un tema de Pier que era una verga.
Entonces se dieron cuenta que había que rajar como sea.
Y la vieja se dio cuenta.
Y los ató a una pared y les empezó a dar latigazos.
Como no sangraban o no veía la sangre, les empezó a pegar con palos y cadenas, hasta dejarlos casi sin caras. Era un asco.
Todo lleno de pedazos de cara, ropa y olor a nene.
En eso se da cuenta que Gretel era un trabuco, y le entró a meter patadas en las bolas mientras le prendía fuego la cara y las piernas, sacándole toda la piel y los huesos del pecho al hermano puto que gritaba como si le estuviesen haciendo mucho daño.
Cuando ya estaban casi derretidos del todo, entró el padre de los pibes a la casa, y se dio cuenta que todo lo que pasó fue un error, y de bronca, se comió un pedazo de viga y le llevó un poco de techo a la señora, que como buenos pelotudos, ya estaba embarazada de nuevo.
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En algún lugar de no se donde, vivía una vaga que estaba más buena que comer pollo con la mano, y como tenía mucha caspa, los amigos le decían Blancanieves.
La loca vivía con la madrastra, una vieja ortiba que era más agrandada que negro manejando una Ferrari.
Encima, tenía un espejo que era trolísimo, y que cuando ella le preguntaba quién era la más linda, el botonazo le decía:
“Ay mi vida, voz zoz la máz linda, zi zo no fueze trolazo te dejaría rezongando el ojete una zemana ”
Pero una vez de esas, el trolo le respondió
“Mirá mi amor, no quiero zer malo, pero te crezió baztante la buzarda, azí que dizculpame zerdita pero la pendeja con cazpa está buena demáz. Y te lo digo zo, que me la como hazta recalentada”
Ahí nomás la vieja se puso más mala que la ladilla.
Como tenía muchos amigos “viejita” de la villa, llamó a un par y les dijo que la lleven para el descampado y la hagan choto, y como prueba quería que les traiga una bombacha de encaje que tenía puesta que estaba especial para el garche.
Entonces el loco que la fue a matar se le arrimó y le dijo:
- “Hey, vo´, la Blancanieve´¿Vamo´ pal descampau?
Ahí nomás Blancanieves se le acercó, le acarició el tobul y le dijo:
- ¿Por qué mejor no te pagás un telo?
Y ahí se la llevó.
Dos le echó.
Fumaron un puchito.
Tres más.
Y el loco le dijo:
- Che, tu mamá quiere que te cague un cuetazo, hagamo´ así. Dame la bombacha y se la llevo, y vos tomate el palo así no te encuentra.
Entonces le llevó la tanga a la vieja, que mientras caminaba hasta la casa la iba oliendo para recordar el momento.
Entonces la Blancanieves se tuvo que ir.
Se fue al descampado nomás, y estaba re triste.
Se puso toda así como mal, mala onda y con ganas de llorar.
Y durmió mal, porque no pudo encontrar una cama, ya que los descampados generalmente vienen sin camas, sin almohadas ni nada de eso.
Y era bastante pelotuda, porque al otro día vio una casa re-zarpada que estaba al toque de donde se quedó torrando.
Se mandó como trompada y cuando entró vió que todo lo que había era chiquitito.
Había una “mesita”, con siete “platitos”, siete “camitas” y siete forros usados.
Cuando la vaga vió las camas se tiró a dormir como estaba, y quedó re puesta al toque.
En eso entran siete enanos, que le junaron el siete como loco.
Los pibes eran los dueños, que trabajaban en una mina o una poronga parecida.
Cuando la vieron quedaron re flasheados.
La despertaron y la felicitaron, por el tremendo ojete que tenía, a lo que respondió:
- Que lindo, todo chiquitito, siete vasitos, siete camitas, siete platitos… Pero, ¿Qué son esas siete piñatas llenas de leche?
- Son forros usados, lo que tenemos de chiquito lo tenemos de poronga. ¡Apo! ¡Apo!
Y ahí nomás le entraron a hacer el ojete de a uno. En eso viene Gruñón y le pierde la poronga y la mano al mismo tiempo, llenándola de olor a dedo.
Ni hablar que eran todos re felices y toda la verga.
Ya casi no laburaban los locos. Se la pasaban haciendo fiestitas, hasta compraron un mp3 con cumbia para hacer el trencito feliz.
El trencito feliz era feliz más que nada para el último y la Blancanieves, que iba delante de todos, ensartada hasta la nuca.
De pedo que caminaba.
En eso la madrastra (que vieja chota) agarró el espejo y le preguntó:
- ¿Y trolazo? ¿Quién es la más pulenta ahora?
- Ay gorda puta, no aprendéz máz… A ver como te lo digo.. Ez Blancanievez, que de pazo te digo, ¡Le eztán pegando una fiezta que ze me haze agua el ojete!
De bronca, la vieja salió así toda vestida de viejita más vieja y se fue a la casa al descampado.
Encima los enanos se habían ido al proctólogo, porque haciendo el trencito se les había rajado demasiado el agujero del orto, por lo que la vieja la encontró a la casposa toda sola, y le ofreció una manzana que tenía un toque de Raid.
La loca manducó un zodape de la manzana y se cayó toda desmayada, y la vieja se fue chocha de la alegría pa´ las casa nomás.
Cuando los enanos volvieron del doctor, la vieron a la piba “tendida en el suelo, pálida y quieta” (así dice en el original, que zarpados).
Pensaron que se había muerto.
Y si, estaba más muerta que la mierda, toda fría y ya con olorcito como a tripero.
Entonces se empezaron a bajar la bragueta y le entraron a dar de a uno.
- “Necrofilia” - dijo uno de ellos, con los ojos saltones y la boca chorreando baba como pendejo con choripán.
Después de darle masa unas horitas largas y cuando el cuerpo empezó a sacar ya mucho olor a podrido, decidieron velarla un poco.
Entonces mientras la estaban velando cayó un loco que cuidaba autos, recontra re mamado y con unas ganas de ponerla terribles.
- ¿Puedo? – preguntó, y haciéndose el exquisito le limpió el líquido de los enanos que le chorreaba como manguera de todos lados.
Le dio unos minutos y le rompió todo el cuerpo. Le daba re fuerte el loco.
Quedaron pedazos de Blancanieves por todos lados.
Era un espectáculo desagradable. A medida que se desprendían los pedazos de la muerta, los enanos iban agarrando y se garchaban las partes, dándole una dulce despedida a la Blancanieves, que estaba toda muerta.
Ah, y la otra cuando le preguntó al espejo quién era la más linda, el espejo le dijo.
- Ay, ni que hubiezez adelgazado. Ahora zi que zoz la máz linda.
- ¿Ah si? – Le dijo la javie, - y agarró el espejo y lo revoleó a la Loma del ojete.
Fin.
Categoría: Cuentos así nomás | 3 comentarios »
En fin, vengo rediseñando el sitio, de a poco se parece más a algo…
Actualicé la sección fotos y el formulario de contacto, a ver cuando hago algo por éste blog que lo tengo abandonau.
Saludos, Guille
Categoría: Yo digo... | 7 comentarios »
Así es, el viernes 14 de junio toca la única banda de rock de Santa Fe.
Hoy vi carteles de otras bandas (u otros bandos) tapando algunos de Carne…
Eso no se hace che. Consejo: paguen 20 pesos y escuchen a la única banda de Santa Fe que hace rock y encima, Rock Santafesino.
Categoría: Yo digo... | 17 comentarios »
Hoy hizo cuatro meses y seis días que no escribía algo aquí.
Hubo textos que dejé pasar, temas de los que siempre hubiese escrito, y que ahora por “a” o por “b”, no pude y no quise.
En un principio debo decir que comencé muy bien el año. Bien de trabajo, bien con los que quiero. Pero no son los que quiero los que “me quitaron” tiempo para escribir algo, mas bien fue la suerte de poder contar con varios trabajos.
Esos trabajos incluso, me han quitado mucho tiempo con quienes quiero.
Esto, haciendo un análisis básico y simple de por qué en este tiempo no utilicé de psicólogo este medio, mi blog personal.
Un tema en particular (que todavía no se ha resuelto), me dio ideas cada cinco minutos para escribir algo: el no tan reciente conflicto del gobierno con el campo.
Comparaciones, analogías, metáforas. Todo eso vino a mi cabeza.
Quise compartir mi postura, mi forma de pensar, mi apoyo al campo y mi desprecio a la Reina Cristina.
Preferí esperar, no solamente por falta de tiempo, también quise analizar bien qué era lo que convenía escribir. Conveniente no desde el hecho de ofrecer una postura elegante o no llegar a un doble discurso; si no ver que es lo más crudo que se puede sacar de tanto proceso ya elaborado, por mí y por otros hacia mí. Que respuestas dar a quienes me opongo, etc.
Justamente por eso, si hoy tuviese que dar mi postura luego de todo lo que ví y escuché, seguramente no terminarías de leerlo, sería un texto muy largo, y sin sentido.
Sin sentido, insisto.
Repito y repito también la insistencia, sin sentido.
Curiosamente hoy, siento que desperté de un sueño (muy tonto por cierto ese sueño).
Un sueño que incluso, quería convencer a otros de una inteligencia que en caso de existir, no ofrece pruebas feacientes de serlo.
En estos días, he respondido e-mails a gente que piensa distinto, a los que les aclaré que tratarlos de hijos de puta es mucho menos violento que una mentira. Si hay una frase de “Patricio Rey y sus redonditos de ricota” que me gusta, es esa que dice: “violencia es mentir”.
No solamente vi que eran amplias mentiras lo que leía en esos e-mails, (entiéndase por estos emails: Escritos Muy Absurdos e Implícitamente Llenos de Soberbia) sino también lo que creo más importante de lo que estoy diciendo, que yo también soy un mentiroso. Y más aún queriendo imponerme ante tu manera de pensar o la de otros, logrando lo mismo que estos otros conmigo: nada.
Me miento a mi mismo y le miento a los demás.
Porque si la forma de resolver las cosas fuese hablando, seguramente existiría de antemano un factor que aquí escasea: la actitud. Tener actitud nos daría la autoridad moral para debatir sobre estos temas. Autoridad moral porque hablaríamos desde uno, desde lo que somos y hacemos para realmente lograr algo mejor.
Me río de lo cobardes que somos. De cómo cambiamos al mundo con un porrón, un mate, y hasta en el trabajo. Siempre sabiendo o buscando que al menos uno piense como nosotros, cuando termina dándonos la razón sólo para que nos callemos.
Me rió de como hablamos de cosas que creemos mejorar desde nuestra postura, y luego, si podemos evitar pagar un impuesto lo hacemos.
Nos quejamos de cómo los otros conducen sus vehículos cuando no somos conscientes siquiera de cruzar la calle por la senda peatonal. Traigo este último ejemplo porque no da lugar a réplica: cuando llegamos a la esquina y ese auto o moto otra vez está parado en la senda peatonal, no decimos: “señor, deme paso, ésta es la senda peatonal y me corresponde cruzar por aquí”. En cambio, esquivamos el auto, le hacemos alguna cara o gesto y esperamos llegar a nuestra casa y repetimos : “otra vez un hijo de puta no me dejó cruzar”, encima, contaminando a los demás y aplicando una terapia autorenovadora: uno cree que el otro ve una actitud a imitar cuando sólo muestra una estúpida faceta de un repetido fracaso.
Y esto viene sucediendo desde siempre, ya es una costumbre que se puede volcar a otros tantos ejemplos cotidianos.
Es muy simple pretender que un gobierno haga las cosas que (queda muy en claro), muy pocos harían, si no somos capaces de mejorar nuestra vida imponiendo el uso de las normas como realmente son. No digo que mañana salgamos a la calle a enseñarles a todos como manejar o cruzar la calle, simplemente es éste un ejemplo muy sencillo que doy y no es seguramente el mejor.
Pero el fin de la cuestión que planteo no es: “no nos quejemos si nosotros hacemos lo mismo”.
El fin de la cuestión es no quejarse si no vamos a hacer nada.
Es esa idea absurda de pretender que alguien escuche nuestra postura política, o que alguien sepa por qué apoyo a tal o cual. Es eso lo que nos hace mediocres.
Es eso lo que nos da la tranquilidad de creer que somos algo y hacemos algo.
Propongo: (no obligo ni mando) dejemos de creer que vamos a cambiar las ideas de los demás. Es estúpido creer que el otro, con sus razones o sus sin razones vaya a cambiar sus fundamentos.
La opinión y la forma de pensar del otro, le pertenece, es de su propiedad.
Que existen injusticias, existen. Que muchas veces los discursos son infundados, también es cierto.
Entonces, con más razón.. ¿Qué es lo que se quiere promover si no hay alguien del otro lado que acepte esa oferta? Y también, ¿A quién le querés vender un discurso que ya elaboró de antemano?
El gran problema es que Argentina mira siempre para atrás, nunca para adelante.
Siempre recordando lo que sucedió hace treinta años, pero nunca contando la historia completa. Tenemos que terminar el secundario para investigar por cuenta propia lo que sucedió en la década del setenta.
Y vivimos así todos los días, creyendo que analizar el discurso del presidente o gobernador es una forma de demostrar que formamos parte de algún movimiento o al menos “pensamos”, como si al otro le importara lo que uno piensa.
De hecho, si al otro le importa que uno piense o lo que uno piensa, es también muy triste, porque lo que uno tiene que priorizar a la hora de pensar, es la forma de analizar las cosas con sus valores y convicciones personales.
La realidad es que somos hijos de una generación de cobardes. Una generación que sufrió desaparecidos que plasmaron su esfuerzo para cambiar una situación (que venía mal de antes, y entiéndase también de una vez por todas que en democracia no se mata con represión pero si de hambre) y que lamentablemente, dejó a la vista a los supuestos ganadores, mal llamados rebeldes y palabra sucia si las hay: los montoneros, gente tan asesina como Videla o Galtieri y con ideas similares y hasta peores.
Y nuestra capacidad de absorción, que nos define como una entera sociedad de verdaderos cobardes, termina incorporando en nosotros la mentalidad de absolutamente todos estos personajes.
Pensamos como los que quisieron hacer el cambio, de manera justa e igualitaria. Luego, creemos que la solución es la de los montoneros, matarlos a todos. Anteriormente, decimos que habría que actuar como los militares, torturándolos primero.
Pero al final, cuando llega “la hora de los bifes”, pensamos igual que la mayoría de la gente, “y no nos metemos”.
Es insólito pero real que en algunos lugares quedás en ridículo si contás tus proyectos, tus intenciones a futuro y tus ideas. Eso se debe a que todos somos presos de nuestra mediocridad, y parte de la mediocridad es vivir recordando y terminamos olvidándonos de vivir una vida para no olvidar.
Yo personalmente estoy intentando una desconexión con todo esto que vengo planteando desde que tengo acceso a escribir en un blog.
Dejar de lado mi mentalidad mediocre, que no resuelve nada desde un vaso de cerveza al que tengo acceso porque además, ya comí. Dejar de quejarme por cosas que no voy a cambiar porque estoy demasiado cómodo insistiendo con eso, en lugar de actuar y luchar por lo que creo justo.
Creo que del mismo modo que tenemos una marcada diferencia entre la clase baja y la clase alta, existiendo una casi extinguida clase media, también tenemos una diferencia amplia entre gente que busca un cambio y gente que elije seguir como está. Pero en el medio, tenemos una mayoría en la que me incluyo, que vivimos quejándonos de lo que pasa, de lo que deciden los gobernantes (que nos merecemos en un 200%) en lugar de tomar una decisión y volcarnos a lo que debemos: formar parte de un cambio o desinteresarnos completamente por estos temas cuando el momento fue designado para descansar o para disfrutar en una fiesta. Elegimos hablar de los problemas cuando en realidad habíamos planeado una salida divertida. Hablamos de cómo resolver el mundo en lugar de buscar una idea que resuelva nuestros (nada chicos) problemas personales.
No aceptamos críticas, porque nos creemos tan íntegros como nuestros pensamientos que creemos combatistas.
Tan íntegros nos creemos, que elegimos hablar de un gobierno cuando siendo gobernados no hacemos nada incluso por nosotros mismos.
Hoy les estoy comentando mi cambio.
Voy a seguir pagando mis impuestos porque creo que algún día van a tener un uso más amplio que abrirme las puertas a nuevos trabajos.
Voy a seguir votando, porque creo que vivir en lo que realmente se entiende como democracia es bueno (la democracia no es sólo un gran comedor infantil al que siempre le falta únicamente la comida) como también creo que es necesario elegir a quién nos represente. Que luego les diga a ellos (a través de manifestaciones, por ejemplo), por qué los elegí o no, qué me gustaría que hagan por mi, lo que pienso acerca de sus decisiones, no se si lo voy a hacer.. Pero creo que lo que definitivamente tengo que lograr, es dejar de decir lo que pienso a gente que nada tiene que ver en este proceso.
Ya voy a ver donde vuelco mis energías.
Siempre (creo), tuve un buen sentido del humor, me gusta hacer reír. Y veo que perdí al menos un 40% de mi humor tratando estos temas, a los que repito, ninguna cerveza ni tampoco un mate nos escucha cuando los discutimos. Y si nos escucharan, no tienen vida propia como para salir a luchar. Al contrario, nos ayudan a seguir por el camino del desinterés total, porque compartir unos mates y tomar una cerveza con amigos o nuestra pareja, no nos hace combativos en absoluto, y mucho menos demostrando nuestra mediocre postura acerca de lo que todos ya sabemos.
Somos dos, somos diez, somos mil: somos tantos que nos cobijamos en la cobardía en conjunto e incluso nunca resolvemos nuestros propios problemas, dejando de lado nuestras alegrías, para cerrarnos cada vez más diciéndole a los otros como mejorar, pretendiendo un cambio social aún avalando nuestras falencias.
A partir de hoy me proyecto hacia mi futuro.
Ya no me interesan las historias del pasado que ni sus personajes quieren resolver. No me interesan las complicidades del presente con el pasado ni sus pactos a futuro.
No me interesan más.
Hoy voy a empezar a preocuparme por mi futuro.
Tampoco voy a planear sandeces dejando de lado el presente, que es la única parte real de mi vida.
Porque si hay algo que creo fervorosamente, es que para poder ser solidario, hay que saber ser egoísta.
Y hoy empiezo a ser egoísta.
A ser dueño de mi vida, de mis pensamientos.
A preocuparme cuando solo sea necesario y ocuparme cuando crea conveniente.
Por lo pronto, sólo tengo para decirles que… “la felicidaaa-ad ha-ha-ha.”
Y no me critiques por mi postura.
No es bueno más de lo mismo.
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La educación en una escuela cristiana es uno de los errores más grandes e imperdonables de la sociedad.
Básicamente, aquellos que fuimos a una escuela católica y luego vimos un párrafo de media página de un libro de historia, contando todas las verdades que la Iglesia calló mientras consumíamos su salvador producto, hoy estamos totalmente desvinculados y decepcionados de esta entidad con grandes fines de lucro.
Les comento a aquellos que no fueron a una de éstas “lava-cerebros” o fábricas de Hitler (no el Hitler líder, como lo ve la Iglesia, sino el títere racista), que para mucho antes del año 1992 se estaba preparando lo que quizá fue la mayor fiesta cristiana en América. Ese año, hacía 500 años de la primera invasión europea al continente hoy llamado América. Nos hacían cantar una canción-burla que decía algo así como “América del Indio, América del canto” y luego seguía diciendo otras pelotudeces que hoy por suerte no recuerdo.
Indios, en América… Supongo que Colón o algún otro hijo de puta encontró Americanos en las Indias. Incluso, algún que otro burro-católico-mal educado-(pero-evangelizado-al-fin), cree que puede seguir insultando a la primitiva raza de este continente con “Amerindios”…
Si al continente lo van a llamar América, entonces, señores con cruz; ellos son los primeros Americanos.
Lo curioso fue que la inmensa fiestita no pretendía disculpar la atroz participación de la Iglesia en lo que ellos llamaron, increíblemente, “La evangelización de América”. .
Simplemente fue una “reafirmación de la fe en Cristo”.
Al parecer, hace 500 años al descendiente de Pedro de turno le pareció muy importante que alguien venga y diga a los aborígenes como vivir en un futuro, y no solo eso, también es motivo de festejo.
Alguien te mata a tu familia, te dice cual es tu cultura de ahora en adelante, te usa de esclavo unos meses que duran varios siglos y encima te dice que Inti es “sólo” un planeta, que Dios es inmaterial y si llegás a insinuar que pensás distinto, utilizan la mejor de las excusas para mandarte a la hoguera. Me hace acordar (pero no más de un 100%) al “trabajo de independización” que llevan a cabo los autodenominados Americanos de nuestro continente en Irak. Incluso, no sólo no piden disculpas, esperan las gracias.
Encima, como para coronar toda la mierda que tienen para tirar, afirman que Dios es justo, y el infeliz cara de osito (Bush), jura que “Dios” le dijo que tiene que hacer eso…
No se me ocurre, ni en lo más mínimo, la idea de pertenecer a una cultura que se creó luego de tanto precedente nefasto.
Por esa misma razón es también que no soy ni seré nunca un buen criollo. Ojalá el destino diga que seré todo lo contrario.
El criollo, históricamente, es el encargado de tomar como propio lo que era de los aborígenes.
El criollo es el que ganó los mejores terrenos en las tantas distribuciones que hubo de estos territorios, y sólo aquellos que ya eran terratenientes pudieron participar de las siguientes distribuciones ejecutadas por el gobierno de turno. Coincidencia no es que no haya apellidos aborígenes en ninguno de los gobiernos del pasado ni del presente nacional.
Gaucho y criollo, aunque parecido para muchos, no es lo mismo. Criollo es el descendiente directo de españoles nacido en América. Ese término se amplió, pero solo para aquellos nacidos en otros países de Europa, no para los hijos de los hijos nacidos en América.
Aquel que era criollo tenía privilegios que no tuvieron aquellos considerados mestizos, “negros” o “indios”. Entre esos privilegios, participaron de la distribución de las tierras como no lo hicieron quienes en un futuro serían los esclavos de las estancias y las tierras de estos criollos.
Entre estos esclavos, surgieron los gauchos, que son descendientes de distintas razas, aborígenes, mulatos, criollos, europeos: fueron y son simplemente los encargados de trabajar en las haciendas.
Esa vestimenta típica que utilizan estos hombres en el campo, no es más que ropa de trabajo.
Digo esto por algunos que desde su cómodo ¿Trabajo? de músicos, insisten con que eso es parte de nuestra cultura, cuando no tiene por qué ser así. De hecho, a los músicos folklóricos, los vestiría de cualquier forma menos de gaucho, a menos que sepan usos y costumbres típicas, no de cada zona del país, si no del hacha y de la pala (cosa que dudo).
Dicho de otro modo, si algún descendiente nuestro fue obrero o mecánico toda su vida, deberíamos tener puesto un mameluco Ombú y enseñarles a nuestros hijos acerca de esta tradición familiar. Y convengamos que puede producir orgullo el modo en el que un familiar se rompió el orto toda su vida para llevar adelante a su familia, pero ese desgaste, incluye a veces la oportunidad de pagarle algún estudio a sus hijos para poder así salir adelante y no llevar esa vida.
Existe el orgullo por el sacrificio, pero no la necesidad de herencia (de hecho, todo lo contrario) .
De todos modos no es sólo vestimenta lo que se impuso, aunque esa imposición haya sido una necesidad más que otra cosa. El gaucho era cristiano, aunque al derivar o convivir también con otras culturas, tenía sus curanderos y otras creencias que existían en el continente desde antaño.
El gaucho profesa su fe mejor que el criollo, no por ser mejor cristiano, si no porque necesita más “esperanza” que “perdón”, ambas palabras muy usadas para el negocio eclesiástico. Suponiendo lo lógico, aquellos que se apropian de lo ajeno y matan por conveniencia o por odio racial, no son personas acostumbradas a pedir las correspondientes disculpas. De hecho, no pueden “temer” a una tribu de aborígenes que no conocen la pólvora; pero si pueden (o al menos deben) temer que cierta ¿Voluntad Divina? se haga valer.
Del mismo modo, tienen una lista larga de libros que avalan su incorrecta utilización de la voluntad Divina sumada a las armas, ya que la misma Iglesia se encargó de realizar el mismo rito de matanzas continuas, que; alabado sea el Señor, es muchísimo más pagano que celebrar algún rito a los Dioses de los habitantes originales de este continente.
Es por eso que si existió el valor de la vida humana en algún cerebro cristiano de esa época, si puede causar algún dolor eliminar a quién es el verdadero dueño de las tierras y de hecho, pelea por seguir siéndolo (en lugar de huir a otro destino como buen europeo o criollo), existe para ello un producto que en los orígenes de la “gran matanza” tenía ya 1492 años: el perdón.
Elemento que sólo se consigue compartiendo nuestros errores con un ¿Señor? que generalmente su preferencia sexual no distingue hombres y mujeres sino edades que van desde los 2 a los 15 años. Con tendencia homosexual también. No critico la homosexualidad ya que no me corresponde jugar a ser alguien superior; critico a quienes lo son y ponen “su alma” en el fuego juzgando a quiénes lo son sin ocultarlo y luego profesan a la vez el amor al prójimo.
¿Cuándo van a dejar de ser tan hipócritas y van a OBLIGAR a que los sacerdotes tengan familia?
Sería bueno que sepan lo que dicen, cuando hablan de familia por ejemplo. Además, si seguimos así van a tener cada vez menos monaguillos, o van a tener que dar toda la misa de parados para que no gotee tanta sangre.
Paralelamente a la revolución industrial, al igual que en el resto del mundo, los gauchos (que eran habitantes de “las provincias” de éste país), emigraron hacia los principales puertos.
El más concurrido de ellos, la cabeza del gran pulpo, Bueno Shaires.
Esta cabeza de pulpo necesitaba nuevas manos para trabajar en lo que desplazaría a la actividad agropecuaria como único escenario laboral del “nuevo continente” (otro término que suena a tomada de pelo).
De hecho, necesitaba que esas manos sepan algo acerca de “trabajar”, algo que en Buenos Aires no hacía falta, ya que eso era lo que hacían los esclavos a la hora del té
Entonces, se genera el gran cordón suburbano, llamado conurbano. Luego; digo con luego décadas o siglos más tarde, ocurre lo mismo en otras ciudades pro-industriales, como Rosario, Córdoba y (en ese entonces) Santa Fe.
”Surge” lo que se llama villa, la cual es poseedora de todos estos derivados de las viejas culturas.
En ella, se ven a diario, reflejado por un periodismo cómplice a los caprichos del gobierno y la Iglesia, las miserias de la sociedad, también cómplice de este hecho. En las villas, se ve el verdadero resultado de la raza mestiza. Una mayoría gaucha, mezcla de mulatos con españoles y otros países europeos, y otra parte, aquella verdadera resaca procreada a lo largo de los años que es y será la lacra de la sociedad europea; aquellos descendientes de quienes justamente no fueron condenados hace 500 años por ser la mano de obra necesaria para llevar a cabo la tan ansiada “evangelización-aniquilación”.
Y no sólo existe esto. Si bien repito, la prensa, el gobierno de turno y la sociedad remarca a diario que es culpa de las villas y sus miserias que vivimos mal y preocupados, los encargados de dictar las leyes y necesidades del pueblo, los titiriteros del gobierno que son en realidad los terratenientes o propietarios de la mayoría del país, son los verdaderos encargados, históricamente de permitir que esto suceda.
No hay otra razón para ello que la continuidad de los hechos. Cuando vinieron a aniquilar a la auténtica raza propietaria, lo hicieron con verdadera cizaña. No se trató de “convidar” leyes que avalen la existencia de un ser superior llamado Dios ni mucho menos relatar la llegada de Jesús para salvarnos: solamente se buscó cambiar de dueño aquello que no les era propio.
Para ello, necesitaban una mano de obra acorde a las circunstancias, la cual actualmente mantiene sus tradiciones intactas (asesinos).
Es una complicidad permanente, es una forma de continuar lo que se empezó. No es casual que el rico siga siendo cada vez más rico y el pobre más pobre.
No es casual tampoco que el delincuente siga siendo más delincuente y el habitante con supuestos derechos, sufra todos los días una nueva violación a sus derechos de trabajador y habitante sin que nada cambie a su favor.
El discurso acerca del gaucho que logró llegar a ser clase media, no fue más que una ilusión de algún tiempo pasado.
Hoy se ve, y claramente, que no existen más de dos clases sociales. Y aquellos que creemos en el trabajo sufrimos las consecuencias de los terratenientes, de los títeres comprados, grandes mercenarios que logran su objetivo de saltar de una clase social a otra a cualquier precio.
Haciendo una salvedad, que fue el asesinato de los “rebeldes” que no quisieron regalar lo que les era propio, vivimos en la misma época.
Así como la invasión de América me recuerda a la de Irak, esto último que digo me recuerda a la década del ´70, donde los verdaderos estandartes y luchadores de una patria digna, fueron eliminados injustamente por ser considerados rebeldes al “proceso de ordenamiento nacional”. Otra complicidad histórica de la Iglesia, al creer y afirmar que estos “rebeldes” eran “comunistas”, ya que buscaban una forma objetiva de sacar adelante a las masas. Eran una competencia desleal a la injusta y estúpida esperanza que históricamente ofrece la Iglesia a aquellos que no fueron convidados o fueron expropiados de los beneficios de las tierras y el salario justo.
¿Quién es la Iglesia para criticar al Comunismo? Es cierto que Rusia fue terrible luego de la 2da guerra mundial, ¿Pero acaso se olvidan quién fue el que ganó realmente esa segunda guerra?
Además, ¿Alguien puede decirme cuánta gente muere de hambre en Cuba?
Comunismo totalmente reducido por un injusto bloqueo (pero a China no lo bloquean, su mano de obra esclava nos conviene como buenos capitalistas) y así y todo mantiene a sus pobres educados y con buenos niveles de salud (seguramente mejor que acá). Por cierto, bloquear a “esos zurditos”, ¿Está bien? ¿El comunismo no tiene “prójimos”?
Y acá no se puede decir lo mismo, el capitalismo te obliga a pensar que el que tiene 1000, hace que 1000 tengan 1 y así, es una rueda que termina donde muere el pobre y come el rico.
Hoy, aquellos que creen que tienen salvado el culo, se quejan de las marchas o los cortes de ruta, cuando en realidad no es más que otra forma moderna de rebelarse ante las diarias violaciones de derechos a la clase baja.
Eso, siglos atrás y de un modo notoriamente más enérgico, se llamaba “ataque en malón”. Éstos “ataques en malón”, no solo fueron eliminados por el peligro de morir en uno de ellos. La razón principal fue evitar que las masas de otros lugares sepan que de la única forma que puede existir la palabra “esperanza”, es recuperando lo que es propio. La esperanza no es un cuento. No es algo que ocurrió hace 2000 años y nos permite pensar en algo mejor dentro de otra vida (una vez muerto y por ser buen cristiano) .
La búsqueda de un mundo mejor, vista como un ataque en malón, debe ser ahora, ya que ese mundo es también para uno mismo. Ese derecho, es el que niegan a diario estos cómplices del viejo régimen cristiano.
Y ojalá me equivoque, pero creo que estamos muy próximos a sufrir ataques en malón como los de esa época. Y digo, ojalá me equivoque, porque mi comodidad y mi apellido se verían afectados: la mayoría absoluta de nosotros somos cómplices aunque sin saberlo de las injusticias ocurridas a lo largo de la historia.
Y volviendo al tema de la esperanza, si volvemos 2000 años atrás, Jesucristo, el actor principal del cristianismo según el Nuevo Testamento, que revela sus dos vidas en la tierra, dio más esperanza (en forma de milagros) que perdón (salvación) .
Sin ir más lejos, “cuenta la leyenda”, perdonó a uno de los criminales crucificados con él, luego muere y resucita. A la vez los evangelios no aclaran si en el episodio con Santo Tomás, donde necesita “ver para creer” (de ahí el origen de la frase) el mismo Santo Tomás es o no perdonado por Jesús. .
Visto así suena peor negar a Cristo que ser un delincuente.
Luego de ello, da la señal más fuerte de esperanza: el ascenso a los cielos.
Si uno lee el Nuevo Testamento, es mucho mayor la cantidad de veces que Jesús da esperanzas de las que perdona. Y más aún si se eliminan los episodios que van desde su condena hasta su crucifixión y muerte.
Ese perdón, es el que se “forzó” durante los dos siguientes milenios, sin ningún interés de demostrar esperanza. Los únicos encargados de trasmitir esperanza, dentro de esta religión, y de forma pacífica, fueron los Jesuitas, misioneros reales de la religión cristiana que profesan el amor al prójimo por sobre todas las cosas. La escena de la película “La Misión”, donde eliminan a todos incluyendo a los jesuitas, no es invento. Y tampoco son esas “muertes cristianas” factor de la casualidad: es una demostración que afirma que durante la “evangelización”, hubo más delincuentes que mercenarios traicioneros, y no como pretende demostrar la religión predominante en sus libros.
Quizás el error más grande que cometió Jesús, o la mentira perfecta de la Iglesia fue afirmar en los evangelios que Pedro sería el encargado de construir y continuar la Iglesia por Jesucristo fundada.
Digo esto porque fue Pedro quién negó tres veces en un día su amistad con Jesús.
Justificación perfecta para que cualquier “Pío-despiadado” niegue del mismo modo que el amor no diferencia colores ni credos.
Creo que no hay razones amigables para creer en Dios.
Dios no es, y el mismo Jesucristo lo confirma, alguien que conlleve a cometer las peores masacres de la historia. Cabe recordar que las peores matanzas de la historia vieron a la Iglesia como protagonista; sin contar el llamado “holocausto” que la vio no como protagonista pero si como cómplice pasivo.
La Santa Trilogía conformada por Dios, su hijo Cristo y el Espíritu Santo, tiene como objetivo trasmitir esperanza. La esperanza de un mundo mejor, seguida por el perdón de los pecados para poder lograr la definitiva salvación de las almas.
Dicho así, sin malinterpretar nada ni derivar significaciones, suena hermoso, ideal.
Entonces… ¿Por qué condenar y asesinar a aquellos que no quieran “salvar su alma”?
¿Cuál es el sentido de eliminar a quienes están “equivocados”? ¿Es realmente peor Santo Tomás que Barrabás? ¿Por qué se lo llama Santo Tomás y no “Tomás el desertor”?
¿Se habrán olvidado el significado de Santidad estos asesinos (pero cristianos)?
Es raro que aunque no parezca, el camino que eligieron es bastante cómodo. Digo “raro que parezca cómodo” simplemente porque aquellos que creemos en la dignidad y el amor antes que en un ser superior, no concebimos la necesidad de matar para obtener algún beneficio.
Esta comodidad, consiste actualmente en dar la esperanza de una vida eterna a aquellos que no tienen nada, y aun sin tomar esta esperanza como hábito en sus vidas, siguen siendo mejor gente que ninguno de los que les leen el evangelio todos los domingos. El miedo a no tener al menos una mejor vida luego de ésta, obliga a las masas a participar de ese rito que lleva tan sólo una hora por semana. Parece una receta mágica.
”Contame lo que hiciste”, “portate bien”, “dejame el diezmo” y “rezá 10 padrenuestros: estás perdonado en el nombre del Padre, del Hijo…”
Según la Iglesia, el cielo, es mucho más accesible para los que van a la Iglesia que para los que son verdaderos cristianos. Y no es necesario ir a la Iglesia o pertenecer a ningún otro culto para llevar consigo el término de ser “verdadero cristiano”. La Iglesia, omite y porque es un negocio rotundo, el décimo primer mandamiento, el cual regaló Jesús, ya que en ese entonces no tenía ningún Papa para que le tape la boca: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Sumado a “no matarás” y “no robarás”, supongo yo, no hay interpretación más leal de ello que “se buena gente”.
La interpretación de todas las religiones es una forma de creer o querer creer que nuestro paso por la tierra no es tan insignificante.
Del mismo modo que vivimos nos procreamos y luego nos morimos, existe una vida o extensión de vida para eso que llaman “alma”.
La razón por la cual no podemos aceptar que “nos morimos y ya está”, el hecho de creer que existe una continuación de nuestras vidas, es un modo egocéntrico de llevar adelante nuestros actos, muy distinto a la voluntad que pudo haber tenido en sus principios cualquier religión: ser buenas personas y practicantes del amor divino en la tierra.
El común de la gente cree en el cielo porque no puede aceptar que su vida no continúe, no puede admitir que su paso efímero por el mundo es tanto o más que el de una abeja que al menos deposita el polen en las flores, sin necesidad de eliminar aquellas otras especies que “le molestan”.
El hombre es, indiscutiblemente, el que se hizo dueño del planeta Tierra. Y en lugar de hacer de ello una herramienta para un mundo mejor, hace todo lo contrario. La teoría que afirma que el hombre es el ser superior, se ve aplacada ante tanta barbarie: el hombre no puede subsistir sin eliminar a las otras especies; incluso, elimina su propia especie sin importarle en lo más mínimo el hecho de conocer el sufrimiento que ello causa.
Paralelamente y aunque opuestos, resulta “inaceptable” que con tanta evolución de la tecnología y la ciencia, no exista, repito, una continuación de nuestra vida.
Entonces, pensamos en el origen de la tierra, e inventamos un ser superior, negando cualquier concepto o hipótesis científica, ignorando que “nuestra religión” no puede ser menos que una teoría científica, ya que ha sido convidada durante siglos como herencia de los seres humanos.
Si somos sinceros con nosotros mismos, no podemos dejar de pensar que ese Dios que está en el cielo y nos espera no es más que otro invento del hombre. Y no hablo de la fe, es decir, del acto de creer en ese Dios, si no que si Dios no puede ser el Sol, tampoco puede ser la Luna, ¿Por qué entonces creer que es un ser sin forma? ¿Por qué creer que Jesús fue y es su hijo?
¿Por qué creer que Dios es justo si nos encontramos con que sus intercesores en la tierra son tan injustos que no tienen comparación? ¿Por qué todos aquellos que sufrieron históricamente el maltrato y la impostura de esta farsa deben “perdonar”, siendo el perdón algo “puramente cristiano”?
¿Qué pasa si no lo perdonan? ¿En qué cambia, si el que debe perdonar supuestamente es Dios?
Por cierto
Si Dios existe, si es justo, si cree en el amor al igual que su hijo, y sobretodo en el amor al prójimo ¿Por qué creer que siendo cristiano alguien nos va a perdonar, si históricamente han eliminado cuanta causa se les puso en frente, sin perdonar a quienes no se acomodaban en su “teoría salvadora”?
¿Acaso nadie más ve que la Iglesia vive de la desigualdad, que es cómplice de los gobiernos, que no puede alimentar la verdadera esperanza ayudando al prójimo a crecer, lo cual no significa una pilcha y algo para picar, si no mucho más que eso (trabajo-salud-educación)?
Porque lo que hacen es mantener panzas contentas, ampliando y dando nuevas ideas a los candidatos presidenciales, y nada más. (Encima quedan bien, ya que el truquito no importa mientras ayuden).
Ah ¡Y que no se te ocurra profanar la imagen de Dios!
Bah, da lo mismo, porque de hecho no hay imagen, “pero ese es el de verdad”.
El otro, el que tiene forma, el que tenía millones de años en el sistema cuyo nombre le pertenece, y fue objeto de adoración miles de años antes de la aniquilación de América, ese que se encarga de hacer crecer a las flores y da vida a todos los seres, ese que si deja de salir nos morimos de hambre; ese Dios, es pagano
Creo que lo que realmente ofendió a los cristianos, cuando se encontraron con éstas religiones, fue el hecho de ver que no hacía falta inventar algo para tener un Dios.
Les molestó la simpleza, les molestó ver que había gente que se conformaba con algo mucho más sencillo, sin tanta mentira de fondo, que de hecho existía y era lo que les daba y quitaba la vida.
Se dieron cuenta que durante años se inventaron, creyeron y contagiaron un cuento que es tan complejo como incomprensible, en lugar de ver la sencillez y la obviedad: que todo ser viviente necesita agua y sol para vivir, materiales que por el simple hecho de ser inorgánicos, siguen su curso en lugar de dejarse llevar por el egoísmo y la ambición.
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Si, lo diseñé de nuevo al blog.
Si se ve algo fuera de lugar y me avisás, te agradezco por demás.
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En estos días se cumple un año y medio (ya), de la desaparición de un gran amigo y compañero en mi vida.
Él era simplemente inolvidable, estuvo en todos lados y siempre conmigo al lado.
Nuestra relación duró entre 10 y 15 años, aunque estoy seguro que alrededor de 9 años o más fue que duró nuestra travesía compañeril.
No conocí en la historia de mi vida, tipo más frontal ni dedicado.
Además, ni yo era celoso de él (en la mayoría de los casos, todo lo contrario) y (creo), tampoco el me celaba a mí.
¡Cúantos viajes recuerdo! Simplemente no se cuántos, pero si se que a cada lugar donde yo iba, el venía conmigo.
Me he peleado con mi familia, decidiendo que a Malabrigo, Gálvez, Córdoba o donde sea que tengamos que ir los cuatro, seríamos cinco, puesto que él viajaría con nosotros.
De hecho, si alguien suponía algún tipo de comparación, me enojaba al punto de no hablar por varias horas.
Incluso, alguien me dijo una vez que se veía como mi “hermano menor”. Y es cierto, en cada foto de mi adolescencia, abrazado o no a su frágil y colorado cuerpo, el aparecía, mostrando su roja y refinada boca.
Si incluso en cada fiesta que he realizado en mi casa, él se quedaba despierto, esperando que alguien lo llame. Y efectivamente, en la mayoría de éstas reuniones, el asistía casi al final para acompañarnos en esos gratos e inolvidables momentos.
Imposible olvidarse, ¡Qué mates que cebaba el hijo de puta!
Cómo si fuera hoy recuerdo, y por primera vez confieso, que lo asesiné, aunque dudé mucho al momento de hacerlo. Y no fue por envidia, al contrario, yo lo adoraba como a un hermano.
Lo asesiné y no en vano.
Fue una decisión rápida, de esas que se toman en menos de medio segundo.
Si bien el término que dice “al que madruga Dios lo ayuda” se cumple en la mayoría de la gente, no es así en mi caso; por madrugar me convertí, en lo que mi conciencia manda, en un verdadero criminal.
Hacía frío, mucho frío, y yo me había levantado hacía escasos cinco minutos.
Todavía tambaleando y confuso ante lo que los de habla hispana llaman “sol”, decidí ir a la cocina, a preparar unos mates.
Ahí fue donde, sin culpa ni dolo, lo asesiné brutalmente. En dirección a la cocina fue que lo desprendí de mi mano izquierda, permitiendo a la gravedad continuar mi trabajo, sin hacer el menor esfuerzo por salvarlo.
Todavía recuerdo el sonido de su caída, y proyecto en mi mente las imágenes hacia su destino final: el piso. Fue un estruendo insoportable, una implosión digna de efectos especiales para alguna película de ciencia ficción, de esas que te pegan a la silla y te obligan a mirarlas.
No fue premeditado, eso me deja un poco más tranquilo.
Fue un tropezón, que derivó en caída. Vaya caída.
Así fue como decidí, con mi mate nuevo y mi termo rojo en la misma mano, que mi compañero viejo debía dejar su lugar al más nuevo, simplemente por el antiguo relato que afirma que “los viejos tienen que dejar lugar a los nuevos”. Todo eso me pasó en la cabeza en lo que demora la cuarta parte de medio segundo. El tiempo restante, lo dediqué a lamentar la decisión, que con el tiempo entiendo, fue la correcta.
Y elegí mi mate regalado por Ethel, de nombre aborigen (Pata de Vaca), como mi nuevo compañero de mañanas, tardes y noches.
Espero que la falta de lucidez de alguna fría madrugada, no decida el mismo destino para mi nuevo amigo y compañero.
Ni tampoco a su sucesor directo, el termo azul que me regaló el viejo.
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El espanglish es un idioma de frontera.
El único idioma de frontera usado en Argentina es el portuñol, al igual que en la mayor parte de sudamérica, ya que el idioma predominante en el “bajo continente” es el Español, y en la frontera con Brasil lógicamente se entienden con señas y mezclas de palabras, originando el portuñol.
Actualmente al parecer, las fronteras se han abierto, del mismo modo que se han trasladado. Es muy común oír a la mayoría de las personas Argentinas, de distintas edades, hablar mitad en inglés y mitad en español.
No creo que lo que se hable aquí sea espanglish. El espanglish se practica en la frontera de USA con México (y viceversa), como así también dentro de USA, por la incontable cantidad de inmigrantes latinos, no solo mexicanos.
Dichos como “ven here”, o cosas así de impronunciables, se ven en algunos filmes (la mayoría de estos términos mal fundados, simplemente para que los entiendan los yankees), pero es espanglish al fin.
Aquí parece haber otra cosa. No es espanglish, es meter el bocado en inglés donde peor queda, y muy mal pronunciado:
Terminos como:
Man - Fuck - A full - Layout - Thank you - Hi, ya son habitué y la verdad a mi no me dicen nada.
Breve explicación de estos términos (más comunes en mi jerga):
Man: man, dicho en plural mans, siendo men en su idioma original.
Es utilizado en lugar de “flaco” o “loco”.
Lo triste es que si algún porteño dice “chabón”, nosotro´ lo´del “interior”, (interior según ellos, a menos que se sientan en el exterior) nos miramos desorientados, los rebajamos, nos cae mal, cuando en realidad está mucho más cerca “Bueno Shairesh” que USA.
Fuck: fac. Comúnmente usado para exaltar los ánimos ante una noticia inesperada. En lugar de decir, educadamente, como buen argentino, “la concha de su madre”, o “que cagada y la gran puta” o la gran “que hijo de re mil puta mal cagado”; no, preferimos hablar mal (la mala palabra, en esta “fat sociedad” -sociedad grasa- es peor vista que el espanglish, entonces resumimos todo lo bien dicho con un triste “fac”.)
A full: a ful me da mucha vergüenza, pero lo uso a cada rato, a full. En lugar de ser más “viejita”, más “rollinga” y meterle “posta”, que de paso me haría acordar a cuando voy a pescar…; no, uso el maldito “a full”. ¿Quién habrá sido el bobo que inventó ese término, que lógicamente, como buen bobo que soy, se me pegó?.
Layout: laiaut hoy en día no hay salida. No existe una palabra que defina a la salida del producto final. Algo así como… ¿Resultado? ¿Producto final?, no.. Layout, que además, queda buenísimo, man.
Thank you - hi: stsenquiu - jai cualquiera lo dice, ya no es una palabra clasista, es decir, ya no es para los que creen que ser englishñoles es “la posta”, si no que es de cualquiera. Si no es “hi” es “hello” (helou), y si no es “thank you”, es más jugado, como más conjugado… “thanks” stsancs…
Me pregunto, el español es mucho más completo, tiene miles de palabras más que el inglés y conjuga los verbos incluso con mayor precisión.
Entonces, ¿Por qué copiarles?
Cuando dicen que el superior domina, o que los de abajo TRATAMOS de imitar al de arriba, que mejor que esto que digo de ejemplo. Tener cientos de pelotudos que dictan las modas para otros pelotudos, que creen/creemos que muestran/mostramos que hablan/hablamos en dos idiomas, supongo que ¿mola?.
Y esto no es causa de queja, si no de risa, no nos limitamos con hablar en un barato y reciclable espanglish. ¿Por qué hablar como si fuésemos mexicanos o españoles?.
Porque no solo es inglés lo que absorbemos, también tomamos las más absurdas y menos significativas palabras de otros países.
Palabras como “mola”. “patético”, “chingar”, “apesta”, son dignas de otros países y ya las “consumimos” como propias.
No se si es la tele, si es la música o si es que la gente es tan idiota que no puede limitarse a decir, como buen argentino “mola - está buenísimo”, “patético - que triste”, “chingar … con no usarla sobra, que palabra más de mierda”, o “apesta - es una poronga”.
Tenemos un idioma propio, como todos los idiomas derivados del castellano, porque no jodamos, los sentidos figurados de las palabras cambian a rabiar con hacer sólo unos kilómetros, imaginemos lo que cambia este idioma entre países.
Lo que si queda claro, es que actualmente para cualquier argentino, la imagen demacrada de un tipo descuidado, con los pantalones bajos y los “boxer” a la vista (malla con agujero para el pito), peinado de Pókemon o Dragon Ball, es mucho menos ridícula y estúpida que la de un aborigen vestido con sus ropas típicas, ya que no por nada se critica a los bolivianos, que definidos desde mi órbita, son personas que tienen una cultura propia y suficiente como para devastar al consumismo de esta maquinaria norteña, que arrasa, consume y NOS hace consumir, como verdaderos idiotas.
Damn… (que cagada, y la concha de la lora).
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